Una Antiquísima e Ilustre Hermandad

Antonio Pérez Girón

Cronista Oficial de San Roque

Cuando los anglo-holandeses ocuparon el Peñón, en agosto de 1704, el convento de San Francisco fue respetado. Sin embargo, al llegar los refuerzos en diciembre, las tropas de la guardia real se acuartelaron en dicho lugar.

Testimonio excepcional es el del religioso de dicho convento, Francisco Balbuena, y que recoge el investigador gibraltareño Tito Benady en su trabajo "Las querellas de los vecinos de Gibraltar presentadas a los inspectores del ejército británico en 1712", donde se da cuenta de las humillaciones que sufrieron los pocos religiosos que allí habían por parte del jefe de las fuerzas británicas, el brigadier Stamwix. Balbuena declararía que el militar, “ me echó de mi cuarto porque lo quería para despensa y se quedó con todo el convento, dejándonos solamente cuatro celdas pequeñas(...) Y además mortificó diciendo que iba a edificar una iglesia pública en nuestro convento, y para esto me invitó una noche a cenar, y durante la cena me pidió permiso para edificarla, y me dijo que se lo anunciara a los frailes mis compañeros, a lo cual respondí que yo por mi parte no podía darle licencia(...)".

            El padre Balbuena,  al igual que al resto de frailes fue finalmente desterrado. La iglesia de San Francisco se convirtió en ese tiempo en la protestante de King`s Chapel. Los franciscanos ocuparon por unos años la antigua iglesia de la Vera Cruz, que se hallaba en la calle Real.

            Tito Benady reproduce un inventario de San Francisco, que fue preparado por uno de frailes cuando los ingleses se apropiaron definitivamente de la iglesia en 1713. Entre el buen número de imágenes y de objetos de culto, figuraba la existencia de las del Nazareno, San Juan Evangelista, Cristo Yacente, Virgen de la Soledad, San Antonio, y una que puede identificarse como la Dolorosa. Todas ellas fueron trasladadas a San Roque. El resto, entre las que se hallaba la Virgen María Santísima y un Crucificado, permanecieron en Gibraltar. Probablemente hayan desaparecido definitivamente.

En el mismo convento tenía su sede la cofradía del Santo Entierro y la Soledad, que luego también continuaría en San Roque, donde los exiliados gibraltareños se habían establecido tras la ocupación del Peñón.

En San Roque se estableció un convento heredero del de Gibraltar, y que fue objeto de desamortización por el Estado durante los gobiernos liberales del siglo XIX. En su lugar se levantó la cárcel del partido judicial, inaugurada en enero e 1848. Tras revertir el edificio a la Iglesia, se construyó la Casa de Ejercicios Cristo Rey, inaugurada en junio de 1968, con la presencia del obispo Antonio Añoveros.

La cofradía sufrió los avatares históricos de cada época y, en 1960,  adoptó el título de Ilustre al ser acogida por el Ayuntamiento de la ciudad tras desaparecer la Hermandad de la Pasión  y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de la Virgen Santísima, que había sido creada en 1949, y que agrupaba a la totalidad de las imágenes. Posteriormente sería un grupo de devotos los que se harían cargo de la misma. Las sucesivas juntas de gobierno han ido mejorando esta antigua hermandad, de gran solera en la localidad, y que el pasado año se ha hecho cargo de la tradición recuperada de la figura del Portero de San Roque. 

El Cristo

De autor desconocido es todo de talla. Mide un metro cuarenta y cinco centímetros, y es articulado, por lo que existe la posibilidad de que originariamente fuera un crucificado. La urna de plata  mide dos metros y diez centímetros de largo por cincuenta y cinco de ancho. Siendo una donación de Francisco E. Rendón Delgado en memoria de su esposa Manuela de Sola Torres, en 1923.

La Virgen

El rostro y las manos son de talla. Mide un metro cuarenta y cinco centímetros . Tiene una corona de plata meneses sobre la cabeza  y  otra de espinas de  plata de ley en las manos. Cuando existía la cárcel del partido Judicial de San Roque, durante el desarrollo de la Procesión del Silencio, quedaba liberado un preso, que a continuación portaba la imagen en este singular desfile

 

Fotos archivo: Antonio Pérez Girón