
Ese momento soñado
Poco a poco, se acerca el momento de que nos veamos
el templo se cierra detrás de tu manto
y se funde la música con el azahar.

Y no muy lejos,
entre saetas, tambores e incienso
puedes ver a Tu Hijo,
Nuestro Santo Entierro
en urna de plata y cristal dentro.

¡Ay!, Madre mía.
Quisiera hacer tus lágrimas mías.
Para aliviar tu soledad
Costalero, costalero ¡Mécela!
Te lo pide el corazón
porque no hay más grande don
que quererla de verdad.
Costalero, costalero: ¡Mécela!
Que sepa que no está sóla
que tiene un pueblo detrás,
que la quiere, que la adora,
y comprende su pesar.
Es la Soledad que deja
un Hijo cuando se va
es la pena de las penas
es el más grande pesar
que la muerte se lo lleva
con toda su crueldad...
y la madre queda sóla
Sóla, dolor, Soledad
en una noche infinita
que parece no acabar.
En ti Madre yo medito
te miro y me embeleso
¡Cuanta virtud!. Yo te grito
que me enseñes necesito
a expresar lo que yo siento
Y ahora Madre yo quisiera
poder plasmar el momento
para llevar todo el año
a Ti y a tu Hijo dentro.
Y a sí poder contemplar
la belleza de tu rostro
tu serena S,oledad
luz que hay en tus hojos
¡Cúanto puedes enseñar!
Tu asiente Madre mía
y con todo mis respeto
dirjo mi cámara
a al vertical de tu cuerpo
¡Cuanta belleza siento!
Y cuando me giro en la horizontal
encuentro a Tu Hijo
y así me lo quedo.
Y el el aire queda
grabada una Cruz
la cruz que creó el movimiento
y el deseo de llevaros dentro.
Mil gracias Madre mía, porque ser cofrade
de tu cofradía, es un regalo del alma
Y Nuestra Sra. de la Soledad es la mía.
Mercedes Sánchez Pérez